Vacaciones en Paz

¿Quién es Lehbaila?

Ni siquiera yo la conozco aún.

Sólo sé que es una niña saharaui de 11 años, que pasará en nuestra casa los meses de verano.

Que viene con lo puesto: dos mudas y un pasaporte grupal. Donde le acompañan en esta aventura, 139 niños y niñas más.

Te preguntarás cómo encontré esta iniciativa. Y lo cierto es que sino estoy involucrada en 20 chitos no me siento viva.

Entré en San Google y busqué simplemente: casas de acogida en verano.

En el próximo post, voy a intentar ponerte las cosas más fáciles y trabajar un poquito por ti para que, si estás interesad@ en ser casa de acogida en verano, que no adoptar, lo tengas tan fácil como hacer clic en los enlaces que te pondré y poder ponerte en contacto con la Asociación que te corresponda en tu ciudad.

En Zaragoza, donde yo vivo, la Asociación que trabaja esta iniciativa se llama Arapaz, y su lema es “Vacaciones en Paz”

Los trámites a seguir son, rápidos, operativos y realizados con la experiencia que el equipo de Oriol, muestra en su trabajo.

Fue hacer una llamada y a la semana ya estábamos los tres en su sede para, conocer a fondo la situación del país, de estos niños y su necesidad de venir a España.

Lo cierto es que cuanto más nos contaba, más ilusión teníamos.

Niño o niña, nos daba en principio igual, aunque he de reconocer que Sofía es muy fan de los niños.

Cada vez que ve a uno le dice a grito pelao:»Chico guaaapoooo

No veas la de veces que me he reído, porque no sólo se lo dice a niños preadolescentes ¡qué va!

Se lanza hasta con mozos de 30 y pico, con tatus y todo… Nos partimos de risa, ellos y nosotros.

Cuando viene un niñ@ de Arapaz con 9 años, las edades están entre los 9 y los 12, la posibilidad de que repitan es mayor, y era la única petición que teníamos.

Sofía aún es pequeña para gestionar la distancia y la sensación de pérdida al no ver a alguien. Con lo que, si era más pequeño para que pudiera repetir al menos tres años, eso le sería más fácil.

Finalmente nos dijeron que la persona asignada a nuestra familia era una niña. Durante varias semanas se hablaba en casa de que un niño saharaui iba a venir a casa, ahora ya sabíamos que era niña y esa misma tarde, al confirmarme que se llamaba…Lehbaila, su nombre era dicho a cada rato por todos.

Ya era más real, Lehbaila iba a estar con nosotros en cuestión de días.

Y manos a la obra nos pusimos a pensar en qué iba a necesitar al llegar. Por supuesto espacio para guardar su ropa, enseres, zapatos y también un sitio para dormir, entre otras cosas.

Llevaba dándole vueltas al asunto del dormitorio desde hacía un par de meses.

Por fin una tarde, entre mi madre (Babel) y yo, modificamos el dormitorio de Diego y Sofía y lo trasladamos a lo que era el cuarto de juegos Montessori.

No nos costó ni 2 horas darle ese toque tan acogedor que me encanta tener en casa.

El cambió es evidente y el resultado, estoy segura de que les encantará. Dormir las dos juntas, compartir como hermanas la cama y la habitación, y empezar a crear esa complicidad a pesar de la diferencia de edad. Yo como hija única lo veo tan necesario y bonito, que estoy deseando sólo comprobarlo.

Otro de los cambios será: organizarnos en casa.

Tratar con una niña que habla otro idioma, que tiene otras costumbres y con la que espero poder comunicarme con lengua de signos, aunque sea para las necesidades básicas, hace que los nervios estén disparados a partes iguales con la emoción.

Y estoy deseando ir a buscarla al aeropuerto y llevármela a comprar ropa.

Como ya he dicho, viene con lo puesto.

Y una niña de 11 años puede heredar ropa desde luego, pero cuando la gente me pregunta su talla, tampoco sé que responder, porque 11 años…sí, pero no sé nada más de ella. Si es más delgada o más gordita, si es alta o baja…

Muchas cosas quiero comprárselas por higiene y salud como; bragas, camisetas interiores, bañadores, las cosas de aseo, zapatillas, chanclas.

No sólo por higiene personal sino, porque quiero que se lleve cosas que tenga el placer de poder estrenar.

Cuando tuve a Sofía, tenía muchas cosas de Diego que, por supuesto me costó sacar, pero las usó. Aunque más tarde la ilusión se apoderó de mí, y ella empezó también a tener sus propias cosas ¿por qué no?

Así que, nada más llegar, como Juanjo estará trabajando y Sofía en el cole, aprovecharemos para irnos de compras las dos juntas y comenzar a entablar vínculo.

Soy consciente de que, con su llegada tendremos que hacer frente a más gastos este verano.

Una plaza más para su estancia en las vacaciones de verano, también para el colegio del mes de Julio, las compras de todo lo que necesite para estar a gusto y cómoda.

También, la maleta con todo el material escolar que deseamos que se lleve a su pueblo natal para, compartir con los niños que por su edad ya no podrán venir más a España y que siguen en edad escolar.

Así que, si estás interesado en colaborar con nosotros, ya no como familia de acogida sino como madrinas o padrinos de Lehbaila, puedes colaborar de la siguiente forma.

Por motivos obvios no podemos abrir una cuenta a una menor y menos si no es primogénito nuestro, por lo que todo el dinero destinado por el concepto “AYUDA A LEHBAILA

Se ingresará en una cuenta personal y será revisada por  Ibercaja Banco para, ofrecer toda la transparencia que a mi me gustaría que me ofrecieran si fuera a dar un solo euro.

Dicen que pedir no queda bonito, ya…pero mi abuela también decía:

“El Don de pedir la Virtud de no dar”. Cada uno es libre de hacer lo que fluya de su ser.

Quiero agradecer a los que ya habéis empezado a colaborar y permitido comprar algunas cosas para cuando ella ya esté aquí. Gracias!

Todo lo que se vaya recibiendo será para pagar íntegramente su estancia y su viaje de vuelta.

Como buena escritora aficionada, quiero ofrecer un diario donde compartir nuestro día a día.

Esta idea me vino cuando, hace sólo un par de días desde la Asociación Arapaz, nos comentaron que faltaban dos familias para poder acoger a dos niños, que de lo contrario se quedarían sin poder venir a España.

El aluvión de e-mails, whatsapp, llamadas telefónicas que recibí en menos de 48 horas, por parte de personas que me seguís en el Instagram o Facebook de MamiSigna, fué realmente increíble.

Y me dió qué pensar.

Si sólo con una publicación podemos conseguir tanto…

¿Qué sucedería si realizarámos un diario contando nuestra experiencia, para animar a otras familias?

Mostraré con imágenes y/o vídeos nuestro día a día, así también los padres de Lehbaila podrán conocer cómo se encuentra su hija y tú como padrino/madrina, ver a dónde va ese euro que nos destinas para ella.

La colaboración se registrará a través de contacto por e-mail, y no se aceptarán donativos pasada la fecha de vuelta de Lehbaila, con lo que se ruega estar atentos para no enviarnos ese dinero.

Empezamos hoy mismo y nos esperan meses llenos de emociones y vivencias nuevas, que deseo contarte.

Más artículos
El poder de preguntar frente a dictar.
X