Niños sordos de un oído.Causas y cómo detectarlo en tu hijo.

Entre el 3 y el 6% de los niños sordos de un oído está sin diagnosticar. Se trata de la hipoacusia unilateral, una patología que dificulta su desarrollo y aprendizaje.

Las cifras son contundentes, pues los españoles no mantienen buenos hábitos para cuidar sus oídos. De hecho, el 48% confiesa que nunca ha acudido a hacerse una revisión, según la investigación Oí2, elaborada por los especialistas en el cuidado de la audición.

Asimismo, un 41% de los encuestados admite que cuando sufre una dolencia auditiva espera a que se le pase el dolor, lo cual es una práctica negativa. En cuanto a la prioridad de la limpieza auditiva, un 15% (en relación a la importancia) la sitúa por detrás de la corporal (33%) y de la bucal (35%). A pesar de todo ello, el ruido no es ajeno a la mayoría, ya que un 88% de los españoles reconoce que padece problemas de concentración a causa del sonido, además de irritabilidad y estrés.

Niños infradiagnosticados.

Si la audición es clave en los adultos, más aún resulta en los niños, pues los problemas que pueden generarse durante la infancia provocan graves secuelas con el paso de los años.

Según los datos de esta comisión, la probabilidad de sufrir esta patología en un recién nacido es de 0,1% y aumenta a los 5 años al 0,27%, mientras que la mayor probabilidad se encuentra en la adolescencia con una tasa del 0,35%.

La hipoacusia unilateral puede comprometer el desarrollo y aprendizaje durante la infancia, pues los niños en edad escolar con HU muestran reducciones sustanciales en la percepción del habla y de la calidad de vida vinculadas a la audición, de ahí que “suelen ser niños con bajo rendimiento académico”, según confirma la experta.

Síntomas en niños

Ante estos datos, resulta inevitable preguntarse, ¿cómo puedo detectar a tiempo este problema en mi hijo?

A continuación les mostramos signos sobre la hipocausia unilateral en los niños y que sea posible detectarla a tiempo:

Dirige el oído sano hacia la fuente sonora. Ya sea para hablar, ver la televisión o hablar por teléfono, siempre muestra disposición con el mismo oído.

Complicación para contestar si se le habla por la espalda. El colegio, donde el ruido es abundante, puede ser una prueba de ello. Sobre todo en clase si el profesor se mueve por el aula. Sucede de manera similar si se le habla de lejos.

Mayor cansancio. La hipocausia unilateral les lleva a tener que realizar un mayor esfuerzo para hacer sus tareas y les lleva a que, al final del día, se encuentren con menos energía.

No localiza de dónde viene el sonido. No es capaz de discernir el lugar por el que se produce el ruido. Le lleva a mover la cabeza hacia el sonido para minimizar el hándicap auditivo y evitar el aislamiento social.

Necesita combinar la información auditiva con la lectura labial. Tiene que fijarse en cómo mueve los labios la persona con la que conversa para complementar lo que su oído no es capaz de percibir.

Requiere mayor atención en la escuela. Tiene que poner mayor concentración en la tarea y le puede llevar a desistir por el intenso esfuerzo.

Autoestima baja. Lo mencionado anteriormente puede mermar su confianza debido a que se sienta peor que el resto.

Fuente; La Razón

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