Las 5 cosas que no me dijeron cuando estaba embarazada (PARTE I)

Cómo explicarte, si has estado embarazada, ya sea de tu primer hijo, del segundo o del tercero… y si todo te ha salido bien que, no siempre es así.

Parece que cuando intentas advertir a otras mujeres, o hablarles de tu experiencia de vida y muerte, te tachan de agorera, de ceniza o peor, de amargada e infeliz.

No se dan cuenta de que, ¿sólo quieres avisarles de que, al menor presentimiento, a la más mínima sensación negativa o temor, se le debe atender y hacer caso?

Sí. Nadie nos ha pedido opinión.

Y eso que soy de las que siempre he dicho con todo el respeto;

Mis opiniones cuestan.

Si realmente me la pides es porque me la pides con conciencia. Con la conciencia de saber que lo que responda, puede que agradarte o quizá no hacerlo.

Porque se trata de mi opinión, de mi sentir y forma de ver las cosas y está claro, que no siempre vamos a poder coincidir.

Pero cuando muere tu bebé ya sea en tu vientre o en tus brazos y debes despedirte…

No quieres ni deseas que otro bebé tenga que pasar por eso.

Y vas por la calle, y ves mujeres embarazadas, felices, ilusionadas, tocándose sus barrigas.

Y las miras.

Las envidias.

En ocasiones incluso…hasta las desprecias (y te sientes mal, también  por ello)

Retiras la mirada, porque no eres capaz de mantener esos sentimientos, que hacen que tus ojos se llenen de lágrimas.

Deambulas por la calle, preguntándote porqué nadie se da cuenta de tu pesar, de tu pena, de que tu vida está rota en mil pedazos.

¿Cómo puede ser?

Es que, ¿acaso no se dan cuenta?

Si me hubieran dicho, o avisado…

Si me hubieran explicado…

Si me hubieran prevenido o preparado para conocer este lado de la maternidad.

La que nadie te cuenta. Y si…

¡Porque este duelo EXISTE!

Hablar alto y claro en las clases de preparación al parto, que tu médico te hubiera dado unas pautas a tener en cuenta.

Que en las revistas de puericultura trataran algún artículo más sobre éste tema.

Tan tabú, tan nada nombrado y que lamentablemente EXISTE.

Pero no.

Cuando estás embarazada, y nunca antes has sufrido una muerte gestacional o perinatal, sólo estás pensando en el futuro. (cosa normal…)

En…

¿Qué bodys habrá que ponerle, porque ¿hasta cuando se llevan, y en verano también?

Me han hablado de una almohadita para que la cabeza no se le quede plana, y de una bañera que evita los cólicos, por cierto ¿hasta cuándo duran?, madre mía pues se nos va a juntar con los dientes… Y la silla para el coche ¿He oído que hay una que se gira para que se más cómodo meterle? Y, ¿la cuna? Porque he visto unas que son muy bonitas y se pueden poner junto a la cama.

Y así, un sinfín de planes, dudas maternales y previsualizaciones maravillosas que nos tocarán vivir con nuestro bebé.

Pero en cambio, no queremos ni oír hablar de muerte, ni de oscuros presagios, ni de nada malo a nuestro alrededor.

Porque claro…

“Eso les pasa a otras”

Y si alguien te comenta, que a una amiga de una amiga se le murió el bebé en el octavo mes o al poco de nacer, piensas; “Ufff pobre, no sé cómo pueden pasar cosas así, yo me moriría”

¡Y, ya!

Sin reflexionar, sin mirar atrás, sin siquiera plantearte que algo así de terrible pueda pasarte a ti… ¡IMPOSIBLE!

Así que, cuando tu sí lo has vivido y ves una mujer embarazada, ¿No tienes ese impulso de “advertirla”?

¿De pararla por la calle, de rozar ligeramente su hombro, de acercarte y decirle?;

“Por favor, si notas algo extraño o sientes que tu bebé se mueve menos.

Que el médico te dice que está cogiendo menos peso.

Si tienes una sensación extraña, no lo dudes, ve al hospital.

Aunque te tachen de PRIMERIZA pesada, de madre alarmista o de la etiqueta que te quieran poner, pero por favor, no des de lado a esa pequeña señal extrasensorial que nace de tu interior. “

ESCÚCHALA

Porque puede que «esa sensación» sea la que te esté diciendo que algo va mal, que tu bebé está en peligro.

Y no.

No pasa nada por ir al médico y asegurarte. Una, veinte o mil veces.

Es mucho, por no decir TODO, lo que está en juego.

Siempre he escuchado, y puede que tú también lo hayas oído alguna vez.

El hecho de que las mujeres tenemos un sexto sentido.

Se acentúa cuando somos madres,  en esto he de añadir que aquí también está esa madre que busca quedar embarazada. Y que cuando lo está… ya antes incluso de hacerse el test tiene “esa sensación”.

Con lo que ese sexto sentido, entiendo que está como implantado en nuestros genes, en nuestra esencia más poderosa como mujer.

Así que hay que permitir escucharnos. Prestar atención a nuestro cuerpo.  A esas señales, inexplicables.

ESTA QUIZÁ SEA UNA DE LAS 5 COSAS QUE NO ME DIJERON CUANDO ESTABA EMBARAZADA Y que puede marcar la GRAN diferencia, entre irte a casa con los brazos vacíos o no.

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